Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de abril de 2013

HUEVOS FRITOS "CON PUNTILLA"


Detalle del cuadro de Enrique PORTA MESTRE  (La Pobla de Segur, Lleida, 1901-Barcelona, 1993) fotografiado con mi máquina y recuadrado por mi.


A veces me refiero a quienes se titulan críticos gastronómicos, o se les reconoce como tales, con una cierta intransigencia, como si yo fuera alguien para poner o quitar títulos. Ni se me ocurre tal cosa, ni tengo la más mínima autoridad para hacerlo. He estudiado algo, a veces llevado de la mano de J.-F. Revel, sobre el origen y la historia de la crítica gastronómica, desde Alexandre Balthazar Laurent Grimod de La Reynière, pasando por Jean Anthelme Brillat-Savarin. También con Paco Catalá hablábamos mucho sobre el asunto.

En estas fiestas pascuales, donde el huevo aparece tan cargado de simbolismo, hasta en las miles y miles de dulcerías carentes de imaginación y arte, destinadas a niños sin discernimiento, vino a mi memoria reciente algúnos escritos sobre huevos. Pensé que estaría bien rendir culto a la Pascua con un par de huevos fritos, pan y vino. Todo ello me llevó a releer un artículo de José Cruset (La Vanguardia, 20-10-1965) donde cuenta uno de sus viajes a Madrid, descrito con gran belleza íntima, y explica que quiere ir a comer a una tasca en la que se encuentra como en casa y donde se come un cocido tratado como en tiempos de Espronceda. Se refiere a la taberna Wamba/La Bola. "Quería comer un par de huevos fritos." Tras divagar, con dotes de buen gastrónomo,  sobre las diferentes maneras de preparar huevos, escribe: 

"A lo que íbamos: recomendaba, al encargarlos, que fueran a la casera, sin más remilgos –el aceite abundante, ardiendo—; vigilados, rasera en mano; sacados de la sartén, apenas decrecientes las burbujas, las pompas, en pleno chisporroteo del aceite a temperaturas infernales. Me servía "el tío", como todos le llaman, le llamamos, sin más averiguaciones: es correcto, callado, esencial, buen entendedor; enjuto pero sanguíneo; blanco el pelo, azules los ojos, tiene un extraño aire de médico escandinavo que no pudiera ejercer; la reverencia, nada servil, es en tres tiempos levísimos —como Dios manda—: tres ágiles movimientos de la cabeza amparan la duración eufónica del "buenas tardes" o el más cariñoso "aquí estamos, ya ve el señor..."; sereno en las aglomeraciones, exacto en el consejo, limpio como una patena.

El paño no tiene puntillas precisamente,
pero sí vainica y bordado inglés
La revelación metafórica —rodeo pero síntesis— fueron sus palabras, lápiz en mano, escuchándome; más claras que la agobiante, solterona enumeración que yo pronunciaba, a los fines de que los huevos fritos estuvieran a mi gusto, deseoso de inventarme la infancia, la casa; lo que pontificaba mi padre (en mi pequeña soledad de Madrid, un Madrid lluvioso y triste, pese a su bien ganada fama de octubres color violeta). "Usted —me dijo— los quiere «con puntilla»." Daba en el clavo; se llevaba el idioma por donde quería, hacia la exactitud científica. Claro que sí; que fritos en el aceite ardiendo, sin dejarlos demasiado tiempo —el preciso— la clara cobra calidades de puntilla, de encaje con ondas y puntas.
Qué maravilla: el entendimiento pleno por la metáfora; la mostración gráfica, realísima; no solamente patrimonio de la lengua poética, sino medio de lenguaje coloquial, popular, tendente siempre al grafismo y a la caracterización pintoresca —la claridad—, pese a que algunos sabios lingüistas crean que es necesidad expresiva derivada de la falta de palabras; al contrario: muestra de ingenio, urgente elaboración sintética que hace al creador lingüístico servirse del prodigioso procedimiento de la ley fundamental de la asociación por semejanza; mezclando —como el niño hace— realidad y fantasía; en las primeras nominaciones de calidad poética que nadie anota; verdaderos hallazgos; camino de la imagen: de la sensación al sueño, pasando por la emoción, de los rubenianos "labios de fresa" a las aleixandrinas "espadas como labios".

La cosa no acabó así: cuando salía, diluviaba. Pedí un taxi: "el tío" fue, y me lo trajo. Yo no sabía qué decir. Él —intemporal, sereno— dijo la última palabra: "No se preocupe el señor, el agua, después, se seca." 

Tengo en una carpeta muchos recortes de escritos de José Cruset. Si esta semana fuera a Madrid, iría, recorte en mano, a tomar huevos fritos con puntilla a La Bola. Pero como no voy a Madrid, he buscado en la estantería unos pocos poemas de Aleixandre,  en "Espadas como labios" (Te amo, sueño del viento;...), y los muy conocidos versos de Rubén Darío en "La princesa está triste". (Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
 (...) a encenderte los labios con su beso de amor".

P.S. Una primera noticia de José Cruset Porqué (1912-1998) se puede leer en los Cuadernos Bardajinianos. Como escritor y poeta ha sido objeto de una tesis doctoral de Pierre ALRIC, L’écriture poétique de José Cruset. París, Université Blaise Pascal-Clermont II, 2000. Dejo constancia, para desarrollar en otro momento, que algunos recortes me los pasó don Luis Monreal y Tejada, y que Núria Bordas Suárez-Múrias, pintora e ilustradora (fallecida en 2008), su esposa, estuvo interesada en hacer una antología, por lo que tuve comunicación con ella.
El final musical trae la canción "Amapola" (publicada en 1924), canción original del gaditano José-María Lacalle García (1860-1937). Ha conocido numerosos intérpretes, desde Miguel Fleta (1925), Tito Schipa (1926), y Deanna Durbin [en la pelicula "First Love", 1939, de Henry Coster. Una nueva cenicienta que a sus 17 años la actriz recibe su primer beso en pantalla, de Robert Stack, el futuro Eliot Ness], hasta Los Tres Tenores en 1990, o el japonés Ryuichi Kawamura en 2011. He elegido la interpretación de la joven actriz destacada en negrita, nacida en 1921, quien pudo triunfar como soprano de ópera, pero la engulló el cine musical, con gran éxito y voz incomparable en ese medio. Deanna Durbin todavía vive, alejada de todo espectáculo desde 1948, en las afueras de París desde 1950, como muestra de su posición contra el star-system de Hollywood.

viernes, 21 de diciembre de 2012

ALBADA DEL NACIMIENTO (1679)

    Media noche era por filos,
las doce daba un reloch,
cuando ha nagido en Belén
un mozardet como un sol.

    Nació de una hermosa Niña,
Virgen adu que parió
y diz que dejó lo cielo
por este mundo traidor.

    Buena gana na tenido,
pues no len agradejón
aquellas por qui lo fizo,
y bien craro lo veyó.

     En fin, nació en un pesebre,
como Lucas lo dició;
no se enulle si le dicen
que en las pallas lo trovón.

     Dícenlo Pascual y Bato,
Bras y Chil y Mingarrón,
y lo mayoral Turibio,
que ellos primero lo vión.

     Buena será la parvada
que aquese grano escondió,
que en dempués de bien molido
fará un rico Pan de flor.

     Contaron que unos moçardos
con un anchélica voz
groria y paz iban cantando,
dándole al mundo alegrón.

    Lleváronle los pastores
de crabito y naterón
dos mil milenta de aquellas,
de que el Niño se folgo.

    Dijón que entre trapos su Madre
contenta lo embollicó,
y que estaba hermosa y linda,
como una alma que es de Dios.

    Entre un buey y entre una acebla
con muyto goyó nació;
aunque de ver tal socceso
diz que Abacuc se espantó.

    El santo viello Chusepe
contento estaba, por Dios,
adu que antes estió triste
porque no trovó mesón.

    En dempués no sintió cosa,
que su Filio lo ordenó;
que sin ser bispe ni papa,
ye muy grande ordenador.

     Lo sabroso y lindo Niño,
aunque plora, ya rindió;
plora cuando no lo quieren
y ride quien lo quirió.

    Listos andan, los áncheles,
del cielo al suelo bajón,
cantando «Gloria en los cielos
y paz en la tierra a toz».

    La comarca de Belén
buena fiesta se gozó;
mas ella fue una coitada,
que guardarla no sabio.

    Toz la claman buena noche,
dirálo la colación
y lo tizón de nadal,
que ye nombrado tizón.

    Diránlo los villancicos
y diránlolos cantors;
dirélo yo, que me en fuelgo
de repiquetiar la voz.

     Ya que sabez do está el Niño,
procurad veyerlo toz,
que aquel que no lo veyere,
mal la cuenta le salió.

    A su Madre y a Chusepe,
pus lo merecen los dos,
darézle la norabuena
deste Filio que tenión.

    Todos el pie le besemos,
que es nuestro Dios y señor,
pidiendo faga pesebre
del cristiano corazón.

Esta albada la escribió doña Ana Francisca Abarca de Bolea y Mur, nacida en Zaragoza (1602-1685), hija de Don Martín Abarca de Bolea y Castro (Vicecanciller de Carlos V y Felipe II) barón de Siétamo (por herencia de su madre doña Jerónima de Castro y Pinós), y de su segunda esposa doña Ana de Mur, hija del Señor de Pallaruelo. Ingresó de niña en el Real Monasterio de Casbas, como muchas señoras de su tiempo, estudió y llegó a ser una de las escritoras aragonesas representantes del barroco.
También nació en la misma casa don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda (1719-1798).
Para saber más aquí, una bella edición en la que tuve algo qué ver (José Manuel Blecua, La poesía aragonesa del barroco, Zaragoza, Guara Editorial, 1980).
Finalmente, un motivo musical para mientras se relee la Albada, sentir el piano de "Dave" Brubeck, pianista de jazz y compositor,  recién fallecido.